Centro Psicológico y Sexológico Zubieta Centro Psicológico y Sexológico Zubieta

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El desarrollo emocional

 

¿En qué momento empezamos a sentir emociones? Según los expertos, al nacer lo único que tenemos neurológicamente maduro es nuestra capacidad de respuesta al dolor. ¿Podemos considerar el “dolor” como una emoción? El dolor no es una emoción, sino que suele provocar una serie de emociones desagradables e intensas. Más o menos a los 3 meses de vida, ya suele haber suficiente maduración psíquica, la cual da lugar a la experiencia de una variedad de emociones.

El inicio de la experiencia emocional en la vida está asociado con el reconocimiento visual de caras y rostros. Por lo general, eso es lo primero que empezamos a distinguir. Al principio vemos caras, pero no las diferenciamos. Las primeras caras que podemos reconocer son las caras de los padres ‒generalmente, primero de la madre‒. A menudo dicho reconocimiento va acompañado de emociones agradables, de alegría, disfrute, confort… Aunque tampoco seamos conscientes de éstas.

La cuestión está en que muchas personas pueden tardar años y años en conseguir una conciencia clara de sus emociones. Es posible encontrar con cierta facilidad a personas que son “analfabetas emocionales” o casi. Se precisa dicha conciencia para aprender a realizar una gestión adecuada de las mismas. No hacerlo puede traernos muchos problemas y dolor. Se pueden pasar muchos años en este nivel de inconsciencia.

Cada persona aprende a disfrutar de cosas distintas en función de su historia personal y no hay formas de disfrutar de cosas distintas en función de su historia personal, y no hay formas de disfrutar mejores que otras.

Entonces podemos aprender a tener nuevos miedos, aprender a sentir asco antes nuevas cosas, por ejemplo. Lo más limitado en el ser humano es su capacidad para el desarrollo del afecto positivo. A partir de esta capacidad, la evolución va a depender del aprendizaje, de las circunstancias de la vida y de nuestro entorno. Esto quiere decir que las emociones ya no vienen determinadas por cuestiones biológicas sino de aprendizaje. A partir del nacimiento el mapa emocional depende de cada cual.

En una persona, con el tiempo, completará su mapa emocional con toda una nueva serie de emociones. Emocionalmente hablando, con la edad las cosas ya no se ven en blanco y negro. La madurez se caracteriza por la aparición de emociones en las zonas intermedias del mapa emocional. Con el paso del tiempo vamos viendo que las experiencias en general tienen más de una visión única y uniforme. Las emociones se moderan, y en su mayoría se vuelven menos intensas.

Tanto las emociones negativas como las emociones positivas tienen funciones adaptativas, pero actúan en escalas de tiempo distintas. Las emociones negativas, por lo general, emociones como el miedo, la ira o el asco, nos preparan para realizar una conducta de supervivencia en una situación de peligro. Nos capacitan para una respuesta inmediata.

En cambio, los beneficios adaptativos de las emociones positivas se dan más a largo plazo. Las emociones positivas ayudan a construir un conjunto de recursos personales que se pueden aprovechar posteriormente para afrontar una dificultad eligiendo opciones que son más creativas y menos automáticas.

Mientras que las emociones negativas restringen el campo de visión sobre las acciones que una persona puede llevar a cabo en una situación concreta, por el contrario, las emociones positivas amplían dicho campo de visión, y abren el rango de pensamientos y conductas.

En un post futuro exploraremos el tema de las emociones primarias y secundarias.