Centro Psicológico y Sexológico Zubieta Centro Psicológico y Sexológico Zubieta

Psicólogo, sexólogo,Psicología, Sexología, Terapia sexual. Valencia. Centro profesional especializado en terapia psicológica y sexológica en Valencia. Confeccionamos un tratamiento personalizado, según las necesidades de cada paciente, ofreciendo soluciones concretas para la salud sexual y psicológica.

c/ Alcocéber 1, 9-B
46011 Valencia (Spain)
Tel. 96 371 2521

Síguenos en Facebook

La Ternura

La ternura es la cualidad de la persona que muestra fácilmente sus sentimientos (genuinos), especialmente de afecto, dulzura, simpatía… ¿A quiénes mostramos ternura? Algunos seres (casi siempre vivos) despiertan nuestra ternura: un cachorro, un árbol a punto de brotar, un abuelito…  

La ternura muchas veces implica cercanía, afecto, empatía. Sentimos ternura ante personas, seres y objetos indefensos o que no parecen amenazadores. Es un sentimiento que brota de nuestro interior. No obstante, son los demás los que despertarán nuestra propia ternura en ellos. Puede ser que los percibamos frágiles y sintamos deseos de ser suaves, atentos, compresivos y de apoyadura con ellos.

Por lo tanto, es un sentimiento ante personas cosas o situaciones que se consideran merecedoras de un amor o un cariño puro y gratuito, por su dulzura, debilidad o delicadeza.

La ternura es una invitación al amor.

Sus sinónimos podrían ser: delicadeza, dulzura, cariño o afecto.

El cariño es el afecto intenso que se tiene hacia esa persona, animal o cosa que se quiere cuidar o conservar. Con lo cual vemos que la ternura es algo más concreto y específico. Puede que la ternura se derive de un sentimiento más general de cariño.

También encontramos otra definición que nos dice que la ternura se trata de un proceso psíquico que otorga determinadas cualidades subjetivas a la conciencia y que condiciona, al mismo tiempo, el sentido de los impulsos y reacciones. Se manifiesta como descarga psíquica, acompañada de placer o dolor.

En cuanto a sinónimo del afecto, éste es una disposición benévola en favor de un objeto determinado: el cariño tiene más intensidad que el afecto. El amor se distingue por una acción todavía más general de todos los sentimientos. Por una energía que llega a convertirse en pasión.

El afecto y el cariño se asocian con la tranquilidad del ánimo. El amor se relaciona con la turbulencia de los sentidos, con la ansiedad y con los celos. Y no estamos haciendo referencia necesariamente al “amor romántico”. El afecto y el cariño aspiran al bienestar del objeto. El amor aspira a la satisfacción de deseo, a la posesión exclusiva del objeto amado. El cariño y el afecto emplean servicios, esfuerzos y halagos. El amor llega hasta la abnegación y el sacrificio.

Si algún elemento da belleza y sentido a la vida, ése es, sin duda, la ternura. La ternura es la expresión más serena, bella y firme del amor. Es el respeto, el reconocimiento y el cariño expresado en la caricia, en el detalle sutil, en el regalo inesperado, en la mirada cómplice o en el abrazo entregado y sincero..

Merced a la ternura, las relaciones van generando las raíces del vínculo, del respeto, de la consideración y del verdadero amor. Si no hay ternura es difícil que la relación de pareja prospere.

Es además gracias a la ternura que nuestros hijos reciben también los cimientos emocionales necesarios para su desarrollo como futuras personas adultas.

Paradójicamente, la ternura no es algo frágil, sino fuerte y firme. Conlleva la voluntad para mantener y reforzar el vínculo de una relación.

Decimos que se puede hablar con ternura, mirar con ternura, abrazar con ternura… por citar algunos ejemplos. La ternura está en aquello que parece pequeño pero que se hace grande en el corazón. El beso sincero, el apretón cálido de manos, el abrazo inesperado, una mirada llena de cariño.

Para terminar queremos incluir en esta descripción de la ternura, un decálogo que encontramos, cuyo autor de momento desconocemos, pero que nos parece útil e interesante. De algún modo resume todo lo anteriormente explicado.

Decálogo de la Ternura

1. Todos tenemos necesidad de dar y recibir amor. Si no hacemos así, la vida se oscurece.

2. Para vivir la ternura no se necesitan grandes cualidades. Basta expresar con espontaneidad el amor, sin avergonzarse.

3. La verdadera ternura se conjuga en voz activa y voz pasiva. No sólo hay que darla, sino recibirla con espontaneidad y alegría.

4. La ternura debe expresarse con naturalidad y en todo momento, pero, sobre todo, en los momentos tensos y difíciles.

5. La ternura no es amanerada ni trivial, y no se compagina con la agresividad.

6. Vivir la ternura no significa ser débil y manejable, sino generoso y acogedor. La ternura no se riñe con la energía.

7. La ternura no es exclusiva de la relación madre-hijo. La familia, los hermanos y compañeros, agradecen también este sentimiento.

8. La ternura se aprende cada día dando amor. Nunca es tarde para empezar a practicarla.

9. Si bien es difícil entender la verdadera sexualidad sin ternura, no confundas nunca la sexualidad con la ternura.

10. Dar, expresar, acoger y recibir ternura es siempre muestra evidente de madurez.