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Procrastinar o “dejar para mañana lo que puedes hacer hoy”

 

Aunque para algunas personas puede tratarse de una cuestión cultural, la procrastinación realmente representa un problema psicológico que produce una auto-gestión ineficaz y distintos grados de sufrimiento. En cualquier caso, la procrastinación es la tendencia a posponer tareas que debemos realizar. Dejar nuestros deberes para después y “meterlos en un archivo imaginario” y dejarlos ahí casi de forma evasiva… Decirlo así lo simplifica y hace necesario un análisis más profundo.

En términos generales, la procrastinación extrema puede dar lugar a una vida de ensoñaciones y fantasías, más que de realidades: más frustraciones y tareas pendientes que logros realizados. 

Algunos autores hablan de las siguientes tres claves para gestionarla:

  1. Saber que procrastinamos: Reconocerlo y desear erradicar dicha tendencia. Estar atento y vigilante para evitarla cuando se presente. 
  2. Capacidad logística: Tener un modelo ágil y eficaz de asignación de prioridades a las tareas.
  3. Manejar adecuadamente los factores que influyen en la motivación para elevarla ‒a más motivación, menos riesgo de procrastinación‒. Y a la inversa, que es ésta una idea esencial: motivación y procrastinación son conceptos contradictorios. Una crece cuando la otra disminuye.

Obviamente cualquier cambio o mejora pasa por la conciencia. Si no identificamos el problema, difícilmente plantearemos soluciones. En segundo lugar, ser capaces de organizarnos y priorizar nuestros deberes es fundamental para resultar mínimamente exitosos. Y, en tercer lugar, la motivación es la herramienta a desarrollar.

La motivación está compuesta de nuestras expectativas y la valoración que hacemos de la tarea a realizar.  Las expectativas tienen que ver con la probabilidad de conseguir algo o la confianza de que es posible. La valoración alude el resultado ‒positivo o negativo‒ de lo que se hace. Cuando las expectativas y la valoración aumentan, se incrementa la motivación. Lo contrario también es cierto.

La motivación será mayor cuantas más expectativas reales tengamos de conseguir algo y más valioso nos parezca. Por el contrario, la motivación disminuirá cuanto más alejada esté en el tiempo la posibilidad de conseguir nuestros propósitos y más impulsivos seamos.

Tenemos más peligro de procrastinar y desviarnos de nuestro propósito dependiendo de lo impulsivos que seamos. También dependiendo de lo lejana que esté en el tiempo la posibilidad de culminar o conseguir algo.

 

Por lo tanto, si elevamos nuestra motivación hacia lo importante, alejamos el riesgo de la procrastinación. O, mejoramos nuestra confianza en nosotros mismos, las expectativas de éxito, y también la valoración de la tarea y de sus resultados, elevaremos nuestra motivación.

¿Cuáles son las situaciones críticas en las que es más probable que procrastinemos?

  1. Las tareas que no disfrutamos.
  2. Las tareas que debido a nuestra poca habilidad nos resultan más difíciles.
  3. Las tareas que no compensan por su gran dificultad o complejidad.
  4. Las tareas que no compensan por el escaso reconocimiento previsible.
  5. Las tareas no previstas en nuestras agendas o planes.
  6. Las tareas que no comprendemos bien.
  7. Las tareas referidas a situaciones confusas y mal definidas.

Identificar bien que nos encontramos ante una de estas tareas complicadas también favorece que estemos más atentos y que podamos superar el riesgo de procrastinar.

Hay también factores externos a la tarea en cuestión que pueden ser dañinos por su tremenda atracción procrastinadora. No hay otro peor que la pantalla lúdica, cuya tentación se ha convertido en un gigantesco obstáculo para que las personas desarrollen sus tareas de forma puntual y eficiente. En eso coinciden todos los estudios: sea en forma de televisión (también a través de ordenador u otros terminales), teléfono móvil, correo electrónico, redes sociales, videojuegos o cualquier otra modalidad, nuestros hijos y no pocos de los adultos, entregan media vida a la diosa pantalla. Obviamente, dejamos aparte los casos en los que la pantalla es justamente

Entre la literatura revisada, hemos encontrado unas sugerencias para empezar ya a vencer la tendencia a procrastinar. Son las siguientes:

Establece plazos para tus deberes

Tener un referente como puede ser una fecha límite nos puede servir de recordatorio y regresarnos a la realidad. A veces la falta de claridad es la mejor aliada de la procrastinación.

Cconcédete recompensas tras la realización de tus tareas

Para cumplir tus propósitos puede motivar el establecer una contraprestación a corto plazo una vez satisfechos. Piensa, por ejemplo, en una gratificación que puedas concederte en un momento más complicado del día…  Si al final del día has resuelto todos los asuntos que tenías pendientes, concédete ese pequeño deseo…

Piensa en refranes

Nuestro idioma está influenciado por un sinfín de refranes: Al que madruga, Dios le ayuda… No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy… Al mal paso darle prisa…. La lista es larga, ayúdate de cientos de años de sabiduría popular.

Respeta el significado real de cada palabra

El mal uso de la semántica puede confundir nuestros propósitos. Cada palabra lleva la carga suficiente de contenido como para respetarla. El nombrarla debe seguir diciendo lo que estrictamente, quiere decir. Por ejemplo, si a cada tarea en tu cabeza le pones la etiqueta de “urgente” y si cualquier proyecto lo necesitas para “ayer”, ni “urgente” ni “ayer” hacen referencia a su significado real. Esto puede ser confuso y ayudar a que nuestra mente se colapse y opte por procrastinar. Pon el adjetivo y el adverbio que se merece cada plazo, cada proyecto y cada objetivo.

Céntrate y protégete de distracciones

Este es el más complicado de todos. Las distracciones pueden llegar de muchos sitios y sucumbir a ellas es muy sencillo. Por lo tanto si queremos avanzar en nuestras tareas, será necesario que nos protejamos por lo menos de las distracciones más importantes y a veces muchas de ellas se encuentran en nuestra experiencia online, virtual y siempre accesible.