Centro Psicológico y Sexológico Zubieta Centro Psicológico y Sexológico Zubieta

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Psicólogos y psiquiatras

Algunas personas que han sido atendidas por un psiquiatra, muchas veces terminan con la impresión de que, para cada problema psicológico hay un tipo de pastillas. Llama la atención que no siempre la gente tiene clara cuál es la diferencia entre un tratamiento psiquiátrico y la terapia psicológica, por ejemplo.

En primer lugar hay que considerar que los psiquiatras son médicos. Estudiaron medicina y su especialidad fue la psiquiatría. Por lo tanto, tienen un punto de vista físico, fisiológico u orgánico de los problemas. Un psiquiatra analiza el trastorno, estudia los síntomas y aplica un tratamiento que suele ser farmacéutico ―recetando la medicación producida por un laboratorio de su confianza― aunque también puede emplear otros tratamientos.

El psicólogo no es médico. Sus estudios universitarios se han centrado en la comprensión de los procesos psicológicos y la actividad humana, básicamente. Muy probablemente, su formación ha incluido una base neurofisiológica, con un cuidado especial por el sistema nervioso y los aspectos sensoriales. Al no ser médico echa mano de tratamientos farmacológicos.

En una primera visión, parece que el psiquiatra tiene un campo más específico y que los fármacos suponen un arma que el psicólogo no tiene. Sin embargo, con el siguiente ejemplo podemos diferenciar sus tareas. Cuando una persona padece una depresión, y acude al psiquiatra, seguramente sale con una receta para aliviar sus síntomas. La idea es que esto le permita desarrollar una vida cotidiana funcional.

El psicólogo, por su parte, ofrece una terapia, una serie de métodos y centra su atención en el potencial de cambio con el que cuenta cada paciente. Suele los aspectos vitales que rodean a esa persona: trabajo, pareja, amigos, costumbres, creencias, valores… Generalmente pretende entender el o los problemas, así como los elementos sobre los que la persona habrá de actuar. De este modo, puede alcanzar una recuperación satisfactoria y mantenerla.

Cabe aclarar que, en general, los problemas que implican trastornos graves de la personalidad ―la esquizofrenia, por ejemplo― han de ser tratados conjuntamente. El psiquiatra tendrá que hacer una intervención farmacológica para que el psicólogo desarrolle su labor y el paciente tenga un cierto grado de control sobre sí mismo.

Asimismo, muchas depresiones, problemas de relación, pareja, fobias… no serán solucionados con pastillas sólo, porque es necesario además actuar sobre la persona que los padece y su entorno.

Para sintetizar diremos que hay problemas en los que el profesional adecuado es el psiquiatra. Otros, en los que es mejor recurrir al psicólogo y otros más en los que se necesita la labor coordinada de ambos profesionales.

Lo que desde luego es desaconsejable pretender solucionar los problemas psicológicos automedicándose y siguiendo «consejos de vecina». En algunos países hay verdaderos adictos a los antidepresivos, los ansiolíticos y demás pastillas del mercado.

Xud Zubieta