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¿Sabes gestionar tus conflictos?

A lo largo de nuestra vida, necesariamente, nos encontramos con todo tipo de conflictos. Me apresuro a asegurar que el surgimiento de un conflicto no tiene por qué ser algo negativo. Cabe esperar que en cualquier tipo de relaciones interpersonales, a poco que se profundice surjan conflictos. Se puede incluso afirmar que es sano que surjan. Lo determinante en cualquier caso es cómo se gestionan y resuelven dichos conflictos. ¿Sabes gestionar y resolver los conflictos que van surgiendo a lo largo de tu paso por la vida? 

En realidad la funcionalidad o disfuncionalidad de una determinada conducta depende siempre de los criterios y de la perspectiva considerada. Algo funcional para un grupo de personas puede ser disfuncional para otras, y viceversa.

Entre los aspectos positivos del conflicto podemos destacar que puede incrementar la motivación en la relación y la energía en la participación. Además de la importancia que puede haber en la pluralidad manifiesta con respecto a los puntos de vista sobre el conflicto, gestionado éste adecuadamente es incluso una condición necesaria para la creatividad. Algunos estudiosos del tema han llegado a afirmar que el conflicto es una condición necesaria para el progreso.

La gestión adecuada de un conflicto lleva a descubrir formas nuevas y mejores estrategias de funcionamiento.  Puede asimismo fomentar el restablecimiento del equilibrio en el poder o la dinámica de la relación, adecuándola a la realidad de su contexto y su momento.

A nivel individual, un cierto grado de conflicto en determinados momentos puede resultar beneficioso y satisfactorio. Suele introducir un grado de de activación que puede resultar motivadora.

Un conflicto fuerza a las partes implicadas a aclarar su propia posición, a replanteársela y a definirla más genuinamente.

En cuanto a sus aspectos disfuncionales podemos decir que a veces más que el conflicto, es el miedo a éste el que boicotea las relaciones interpersonales. Puede llegar a tener un costo personal elevado, produciendo tensión y estrés entre las partes implicadas. En medida en que las aspiraciones de las partes son bloqueadas producen también frustración y hostilidad.

Un conflicto también puede llevar a una producción y una distribución inadecuada de los recursos. Si las posiciones son llevadas al extremo, y se mantienen inflexiblemente puede producirse el boicot.

Algunos autores han señalado la distorsión de objetivos como el efecto más disfuncional del conflicto. Puede reducir el funcionamiento e introducir retrasos en la comunicación, afectando negativamente la colaboración y la cohesión, produciendo bloqueos en el desempeño de los roles respectivos de las partes.

Por lo que se refiere al “conflicto de intereses”, cabe distinguir tres situaciones:

  • Situaciones competitivas: pueden generarse conflictos de interés debido a la escasez de recursos o por las diferencias entre estos intereses no es posible su satisfacción simultánea.
  • Situaciones problemáticas con intereses comunes dan una conducta cooperativa.
  • Situaciones mixtas: Decantarán una conducta cooperativa o competitiva en función de la importancia relativa y frecuencia de los intereses en conflicto.

Una elevada dependencia y unos intereses conflictivos conducen a conductas de competición. Una elevada dependencia, unida a unos intereses comunes, conduce a la colaboración; baja dependencia con alto conflicto de intereses conduce a la evitación; y baja dependencia con intereses comunes tienden a la acomodación.

La estructura de los incentivos es un determinante claro del comportamiento de las partes en el conflicto, pero no es el único. Las reglas y procedimientos también intervienen en esas situaciones.

En la gestión de conflictos se intenta establecer cuáles son los principales elementos de conflicto. Se determina si estos provienen de las características de las personas o del entorno social.

Considerar el conflicto como un tipo específico de interacción conductual implica que puede ser mejor comprendido como proceso, mediante una serie de fases de carácter secuencial que conforman fases.

Hay que señalar que los resultados y efectos del conflicto no son idénticos para todas las partes interventoras y pueden ocurrir a corto y a largo plazo. Expertos en la gestión de conflictos señalan que su solución por lo general no conduce a una situación de total estabilidad. Si los puntos básicos no quedan resueltos, el potencial para futuros conflictos, recrudecidos, forma parte de las secuelas del mismo.

Si la resolución del conflicto produce una mayor cooperación entre las partes, ésta ofrece una comunicación más abierta, lo cual también es una parte de su herencia.

La mejor solución del conflicto es aquella en la que ganan todas las partes.