Zubieta Psychology and Sexology Centre Zubieta Psychology and Sexology Centre

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Sé simpático contigo mismo o contigo misma

De la misma manera que afirmo que uno de los mayores problemas que tiene el ser humano es el del autoengaño, considero que su principal reto ‒en este universo individual‒, es el de llevarse bien con uno mismo.

Tener una buena relación con nuestra propia persona es esencial para conseguir cualquier tipo de equilibrio en nuestro ser. Dentro de ese equilibrio resulta bastante recomendable el habituarse a ser simpático o simpática con una o uno mismo. Se dice rápido, sin embargo, el hacer de ello un hábito requiere de muchísimo esfuerzo. Como me gusta decir, “es un trabajo artesanal”. ¡Viva la paciencia! A desarrollarla si no la tenemos en suficiente medida.

Cambiar ‒o desaprender‒ un hábito para aprender otro es muy difícil. La dificultad radica principalmente en recordar a tiempo que debemos detenernos antes de iniciar ‒una vez más‒ la conducta que deseamos eliminar. Ello es fundamental antes de poder tener la oportunidad de aprender una conducta nueva y mejor para introducirla y sustituirla por la ‒hasta entonces‒ conducta habitual. A eso le llamo “ser consciente”, “tener conciencia” o “percatarse de algo”. Cuando nos mantenemos conscientes estamos recordando la conducta deseable y eso nos permite producir el cambio.

Otra de las cosas que suelo decir es que entre el estímulo y la respuesta existe una brecha. Aquí me gusta utilizar el ejemplo del Metro de Londres, en el que, para algunas estaciones antiguas, se escucha la grabación de una voz que en un inequívoco acento británico te dice, “Mind the gap!”.

“Mind the gap”, alude precisamente a lo que intento explicar. Si cuando surge el estímulo simplemente recordamos que tenemos la opción de hacerlo de otra manera, es muy probable que optemos por la conducta nueva y mejor. El término anglosajón “Mind”, en este contexto, es un verbo en imperativo que significa: “Sé consciente”, “recuerda”, “toma en cuenta”, etcétera. La frase entera se puede traducir como, “Toma en cuenta la brecha” o “Ten cuidado con la brecha”. Esto se debe a que en algunas de las estaciones más antiguas hay una brecha entre el borde del andén y el suelo de la entrada al vagón del metro. Si no estás atenta o atento puede que tropieces, pises mal o, incluso, que tu pie se hunda en esa brecha.

En el contexto de este pequeño artículo, de lo que se trata es de que ¡siempre que tengas la oportunidad muestres simpatía hacia tu persona”. “Mind the possibiliy of being kind to yourself!” “Recuerda que puedes ser simpático o simpática contigo mismo o misma. Ser simpáticos con nuestra propia persona es esencial para sentirnos bien, incluso en momentos duros, difíciles y complicados. Implica ser capaces de aplicar ese amor y esa empatía ‒que dirigiríamos hacia un amigo o una amiga a quien queremos mucho‒, pero hacia nuestra propia persona.

Sí, podemos encontrar muchas personas que se desviven por otras, pero que no son capaces o no saben cómo dar cariño a su propia persona. ¿Tan difícil es? Por lo que he vivido y por lo que veo a mi alrededor, me temo que la respuesta es “¡sí!”: Es muy difícil ser simpático con uno mismo o con una misma.

¡Qué triste! La buena noticia es que se trata de algo que se puede aprender y, con el suficiente entrenamiento, se puede convertir en un hábito positivo, consciente y que nos permite ser autónomas, autónomos e independientes.

Será sencillo estar a solas porque te llevas bien contigo, con tu propia persona. Eres capaz de comprenderte y darte ánimos cuando hace falta y de disfrutar mucho siempre que tienes la oportunidad de pasar tiempo contigo mismo o contigo misma. Te caes tan bien, que miras por tus propias necesidades y cuándo das a otros es porque quieres. No obstante, eres consciente de que primero has de mirar por ti.

Lamento decir que hay personas que hacen esto en exceso. Te aliento a buscar equilibrio en lo que haces. Habrá veces que decidas dar antes a otros que sabes que lo necesitan más que tú, pero será un acto consciente y consecuente con tus principios y valores.

Como en todo, es cuestión de grado, hay quienes lo hacen en exceso y hay quienes lo hacen muy poco. Ni lo uno ni lo otro: sentido común, comprensión…

Una cosa que siempre me ha llamado mucho la atención es cuando veo a alguien expresando lo solo o sola que se siente, esperando a que alguien llegue a hacerle compañía y darle lo que necesita, cuando a él o a ella misma no le apetece ese plan. Es decir, no tiene ganas de pasar tiempo con ese tipo de persona, consigo mismo o consigo misma. Pero desea que exista alguien que desee eso que a él o ella no le apetece. Como alguno dice, “¡les ofrecemos las sobras que nosotros o nosotras mismas no queremos!”

Ojalá puedas llegar al punto en el que sabes disfrutar de tu propia compañía. Tanto, que puedes pasar el tiempo solo o sola sin sentirte triste por ello, sino todo lo contrario. Lo cual tampoco quiere decir que no disfrutes de la compañía de otras personas. De hecho, las disfruta más porque las buscas cuando quieres y no cuando las necesitas. No lo haces porque no puedas estar a solas. A pesar de disfrutar de tu propia compañía, a veces te apetece compartir tu tiempo con más gente.

Para terminar, simplemente te aliento a que seas simpático contigo mismo o contigo misma. Si a pesar de mi explicación, no sabes cómo hacerlo o necesitas ayuda, te puedo ayudar. Deja un mensaje o mándame un e-mail y me pondré en contacto contigo.

Dr. Xud Zubieta-Méndez

Referencias;

Zubieta, Xud (2018). Mindfulnes. Atención Plena. Cómo vivir en el presente paso a paso. Grupo Editorial Pax.

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