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Pensar en positivo

El pensamiento y el lenguaje tienen una estrecha relación. Lo que pensamos condiciona lo que decimos y lo que decimos condiciona lo que pensamos. Se retroalimentan mutuamente. Sin embargo, según expertos en el tema, el cerebro sólo es capaz de seguir instrucciones en positivo. Es decir, si le damos las instrucciones en negativo ―utilizando, por ejemplo, la palabra “no”― es improbable que pueda seguirlas. De ahí la importancia de aprender a realizar nuestros planteamientos en términos positivos, así como las instrucciones que nos damos.

Cuando nos planteamos una serie de instrucciones en negativo, por ejemplo, “no fumar” o “no comer demasiado”, muy probablemente el resultado obtenido será el contrario al que supuestamente perseguimos. En realidad, para que la mente pueda entender la instrucción, tiene que poder imaginarla. Para imaginar el “no fumar”, la mente evoca el hecho de “sí fumar”, que, luego tiene cancelar de algún modo. Es entonces cuando se produce el mayor grado de confusión y llegado ese momento las instrucciones no están resultando efectivas.

En consulta, el algunas ocasiones es curioso escuchar las respuestas de algunos pacientes acerca de lo que quieren. Es curioso porque las plantean en términos negativos: “no quiero sentirme inseguro/a”; “no quiero seguir sufriendo”; “no deseo vivir estresado”… por dar algunos ejemplos.

También es curioso cómo a veces cuando les señalo que su planteamiento está en términos negativos y les pido que lo pongan en términos positivos, se bloquean. Se quedan en blanco y no saben qué decir. Eso es exactamente lo que pasa con la mente: la persona está tan centrada en lo que “no quiere”, que no llega a imaginar lo que sí quiere.

Por ejemplo: “quiero sentirme seguro, o tener más confianza en mi persona”; “quiero disfrutar”; “deseo mantener el equilibrio en las situaciones que me encuentre o en las actividades que efectúe”…

En los dos últimos casos, la diferencia es abismal entre las implicaciones de plantearlos en positivo o negativo. Es tan distinto “disfrutar” a “no sufrir”, que el ejemplo nos puede ayudar a entender la importancia de realizar los planteamientos en términos positivos. Si lo hacemos, le damos oportunidad a la mente de que lo imagine. De lo contrario, sólo conseguimos el auto-boicot, el colapso.

Además, resulta claro que, si hacemos esto con nuestra propia persona, muy seguramente también lo hacemos con otras personas. Así que muchas veces les habremos pedido que “no hagan esto o aquéllo” y luego quizás nos hemos molestado porque han hecho lo contrario de lo que les pedíamos.

El pensar en positivo y el realizar los planteamientos en estos términos requiere de un entrenamiento. Al principio te puede parecer complicado y será necesario que persistas, pacientemente. Sugerimos que cada vez que seas consciente de que tu planteamiento se encuentre en términos negativos, te detengas un momento a pensar. Entonces tradúcelo y pásalo a términos positivos.

Ponlo a prueba intentando imaginarlo. Si consigues imaginar exactamente lo que deseas, las instrucciones serán efectivas.

Autor: Xud Zubieta