Centro Psicológico y Sexológico Zubieta Centro Psicológico y Sexológico Zubieta

Psicólogo, sexólogo,Psicología, Sexología, Terapia sexual. Valencia. Centro profesional especializado en terapia psicológica y sexológica en Valencia. Confeccionamos un tratamiento personalizado, según las necesidades de cada paciente, ofreciendo soluciones concretas para la salud sexual y psicológica.

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Abuso sexual

La inmensa mayoría de casos de abuso sexual infantil nunca son denunciados. No sólo eso: ¡Un alto número de víctimas jamás revela los abusos, ni siquiera a alguna persona de su confianza! Resulta curioso que hechos tan graves −como son los abusos sexuales− a menudo queden impunes y casi nunca sean revelados. La mayoría de las veces, las víctimas, mantienen el secreto durante toda su vida.

Este secretismo es uno de los principales factores facilitadores de los abusos: por un lado, ayuda a que se perpetren y, por otro, a que se mantengan. Asimismo, es este silencio una de las cuestiones que más llega a angustiar a la víctima, y la condiciona. Las víctimas pueden ser hombres y mujeres, homosexuales, heterosexuales, bisexuales…

Hay varios aspectos cruciales para entender el silencio de las víctimas. Cuando se trata de víctimas muy pequeñas, digamos en edad prescolar, es muy difícil para éstas comunicarlo, debido a sus limitaciones cognitivas. No tienen un nombre para lo que les ha sucedido y eso, entre otras razones, complica que lo revelen.

Para un niño en edad escolar suele ser difícil tomar decisiones, especialmente si éstas son complicadas. El dilema entre revelar los abusos o no, puede llegar a bloquearlo, más aún si el abusador es su padre o un familiar. La edad de las víctimas es un factor de peso. Si para un adulto resulta difícil afrontar y revelar su victimización, para un menor es mucho más complicado. La adolescencia, por ejemplo, es una época compleja en este sentido. La vulnerabilidad de ese período contribuye a mantener el secreto.

Además, el vínculo que la víctima tiene con el abusador antes del inicio de los abusos es otro uno de esos factores cruciales. Cuando el abusador es una persona de confianza para la víctima, el periplo de ésta suele ser bastante peor. Si es una persona cercana al menor, los abusos suelen durar más tiempo e ir en escalada. Asimismo, las amenazas para que mantenga el secreto tienden a ser más graves y el miedo puede llegar a atenazarla. Por el contrario, cuando el abusador es un extraño, es más fácil para el menor pedir ayuda.

En muchos abusos intrafamiliares, el abusador tiende a hacer creer a la víctima que si lo cuenta recibirá poca credibilidad y sentirá el repudio de la gente. Si el abusador es el padre, la madre o un familiar cercano, éste normalmente se asegura de que la víctima crea que en sus manos está el mantener la unión de la familia. A un menor no le gusta imaginar que por su culpa sus padres se han separado, la familia se ha segregado y hay alguien en la cárcel… En muchos casos el temor a las consecuencias de revelar los abusos es demasiado grande y la víctima opta por guardar silencio.

La mayoría de las víctimas cree, inconscientemente quizás, que no les volverá a ocurrir, por  un lado. Por el otro, suelen percibir que su revelación desatará consecuencias catastróficas. Así, las razones para callar se van sumando.

Por si todo lo anterior fuese poco, hemos de mencionar también el peso que pueden tener una serie de tabúes en las personas en general, más aún en los menores. Nos referimos, principalmente, al tabú del sexo. Y, en algunos casos además han de enfrentarse al tabú del incesto y al de la homosexualidad.

El miedo que pueden sentir las víctimas a no ser creídas, lamentablemente, ocurre en demasiadas ocasiones y eso lleva a victimizaciones adicionales hacia el menor por parte de distintos agentes de su entorno.

Por último, aunque no menos importante, está el factor de la culpabilidad. Por irónico que parezca, casi todas las víctimas se sienten culpables por su victimización. De una forma irracional, suelen creer que han tenido una parte de culpa en los abusos y eso les provoca mucha confusión. Es difícil encontrar a una víctima de abuso sexual infantil que no se sienta culpable por ello.

Una persona que ha vivido abusos sexuales de cualquier tipo suele tener secuelas en su vida adulta. En ocasiones se ve seriamente afectada su capacidad para establecer relaciones sentimentales y gestionarlas. También su vida sexual puede verse afectada debido a los abusos sexuales.

En el Centro Psicológico y Sexológico Zubieta ofrecemos terapia para personas que hayan sido víctimas de abuso sexual. Les ayudamos a tener una vida presente satisfactoria en diversos ámbitos.