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Anorgasmia Femenina

El orgasmo femenino es un proceso complejo que tiene componentes biológicos, psicológicos y sociales. Estos últimos son fundamentales. Existen estudios antropológicos que demuestran que en aquellas culturas en que se permite que la mujer disfrute del sexo como lo hace el hombre, la mujer tiene orgasmos. Mientras que en culturas que se censura el placer femenino, la mujer tiene muchas más dificultades para alcanzar un orgasmo.

No en vano, la mente humana recibe los estímulos sexuales del cuerpo, pero su proceso no es algo mecánico. La respuesta a esos estímulos es procesada de acuerdo a unas normas de usos y costumbres aprendidos y practicados. Si la mujer tiene sentimientos positivos hacia el sexo, disfrutará de él. Por el contrario, si de manera consciente o inconsciente considera el sexo como algo peligroso y sucio, tendrá muy difícil su disfrute.

La anorgasmia es la ausencia persistente del orgasmo después de una fase adecuada de excitación en la actividad sexual. Se trata de un problema que puede ser diagnosticado y tratado, y en la mayoría de las ocasiones, curado.

La falta de orgasmo puede durar toda la vida si no se ponen medios para remediarlo. En la actualidad, la mujer reivindica su necesidad, su gusto y su derecho al placer sexual.

A pesar de esto, existe un porcentaje alto de mujeres a quienes les resulta muy difícil conseguir un orgasmo de forma habitual. De hecho, existen muchas mujeres que nunca han experimentado un orgasmo.

Por otra parte, esta disfunción sexual se relaciona con el desconocimiento de la propia anatomía y la función genital. En particular se puede tener un desconocimiento sobre la función del clítoris y la eficacia de la estimulación.

Tradicionalmente,  se ha considerado al hombre responsable del placer. No obstante, este tipo planteamiento es dañino para hombres y mujeres. Ha dañado a la sexualidad femenina y a la pareja, porque, además de ofrecer una visión machista de la sexualidad, limita la relación sexual al coito.

Está comprobado, que para la inmensa mayoría de mujeres, el coito no es lo más efectivo para provocar el orgasmo. La estimulación directa del clítoris y de la zona periférica de éste puede dar lugar a un orgasmo sin penetración. Tal y como ocurre en la masturbación.

Está claro que el orgasmo puede producirse también durante el coito, si el clítoris es estimulado directa o indirectamente. En cualquier caso, aun cuando la mujer no tenga un orgasmo durante el coito puede disfrutar de la penetración. La penetración vaginal puede resultar una experiencia muy placentera y plena, aunque no se alcance el orgasmo a través de ella.

Conocer el propio cuerpo y sus reacciones ayuda a tranquilizarse, pero saber qué falla o la causa que provoca la dificultad para alcanzar el orgasmo no es suficiente para producir un cambio. Este cambio es un proceso activo que implica, entre otras cosas, hacerse una misma responsable de su propia sexualidad.

El crecimiento sexual y el cultivo de una forma de expresión sexual más placentera, con pareja o sin ella, tienen que empezar por el conocimiento de una misma.

El tratamiento del orgasmo va encaminado a intervenir en las causas que mantienen la dificultad orgásmica. Buena parte de los distintos tipos de anorgasmia tienen que ver con el desconocimiento del cuerpo y la falta de habilidad de la mujer para estimularse. Aprender a tener orgasmos o a tenerlos con mayor facilidad no es más que una parte de un proceso de evolución sexual que se prolonga durante toda la vida.