Centro Psicológico y Sexológico Zubieta Centro Psicológico y Sexológico Zubieta

Psicólogo, sexólogo,Psicología, Sexología, Terapia sexual. Valencia. Centro profesional especializado en terapia psicológica y sexológica en Valencia. Confeccionamos un tratamiento personalizado, según las necesidades de cada paciente, ofreciendo soluciones concretas para la salud sexual y psicológica.

c/ Alcocéber 1, 9-B
46011 Valencia (Spain)
Tel. 96 371 2521

Síguenos en Facebook

Falta o pérdida de deseo sexual

La falta de deseo sexual también se denomina “deseo sexual inhibido” y constituye uno de los motivos más frecuentes de la consulta sexológica para la pareja. Por lo mismo, es un problema que ha sido estudiado especialmente en los últimos años.

Según los datos con los que se cuenta, esta disfunción aqueja más a las mujeres (entre el 22% y el 51%, aproximadamente) que a los hombres (entre el 10% y el 15% de los varones, más o menos). Paradójicamente, entre las parejas que acuden a la consulta sexológica para resolver este tipo de problema, es el varón quien muestra los síntomas. Quizás se le sigue restando importancia a los casos femeninos y cuando es el hombre quien lo padece causa mayor alarma.

También es cierto que muchas parejas que acuden a consulta por falta de deseo sexual no entienden muy bien qué les está pasando. En ocasiones, la “falta de deseo sexual” se usa como “cajón de sastre” para referirse a las diversas dificultades por las que atraviesa la pareja.

La destreza y la experiencia del sexólogo o sexóloga será decisiva a la hora de detectar los problemas reales de la pareja, así como para orientarlos en la dirección correcta.

En los casos con diagnóstico de “deseo sexual inhibido” se tiene que trabajar con ambos miembros de la pareja. Los resultados suelen ser paulatinos, pero muy satisfactorios. No existe ningún fármaco que cure este problema.

Al igual que otros trastornos sexuales, puede ser de toda la vida (primario) o adquirido (secundario). Este problema es generalizado cuando no existe interés sexual hacia ninguna persona ni circunstancia. Es situacional si no aparece interés por la pareja, pero la persona se siente estimulada por otras personas o por la masturbación.

En el deseo sexual inhibido, la falta de sentimientos eróticos puede llevar a ver la relación sexual como un hecho desagradable, e incluso aversivo. Es importante destacar que en ocasiones, más que deseo inhibido, simplemente puede existir una discrepancia en los niveles de interés sexual entre los dos miembros de la pareja.

Entre las causas más frecuentes se encuentran el alto grado de estrés al que las personas se ven sometidas en la vida cotidiana y la falta de tiempo. Para muchas parejas todo suele estar programado, excepto el disfrute sexual y la intimidad.

También es cierto que los conflictos en la pareja a menudo afectan el grado de deseo sexual. El desequilibrio en la toma de decisiones puede formar parte de la causa del problema. Por otra parte, hay personas que tienen graves dificultades para vincularse emocionalmente. El compromiso y la cercanía pueden asustarles. Por lo tanto, la fusión implícita en el acto sexual puede producirles bastante ansiedad.

Otra de las causas de la falta de deseo es la elección inadecuada de pareja. Hemos de recordar que entre los criterios para la elección de la pareja, la persona muchas veces resta importancia a la actividad y la química sexual. Para muchas parejas, la pasión no es necesariamente una consideración a la hora de elegir con quién formalizan su relación.

Por otra parte, una educación sexual inadecuada, asimismo, con actitudes negativas hacia el sexo puede erosionar el deseo y generar un contexto difícil para la expresión saludable de la sexualidad.

La falta de deseo sexual puede ser también una consecuencia de experiencias sexuales traumáticas y negativas, como el abuso sexual en la infancia, la violación, el acoso sexual y otros atentados contra la libertad sexual, tanto de niñas como de niños. Dichas experiencias pueden tener repercusiones negativas en la vida adulta del hombre y de la mujer.

Es necesario aclarar que el deseo sexual en la persona puede oscilar mucho. Es por ello que para que podamos hablar de “deseo sexual inhibido”, el problema debe persistir durante al menos un período de 6 meses.

No es posible aplicar el mismo tratamiento a todos los pacientes y por ello, en el Centro Psicológico y Sexológico Zubieta nuestros especialistas se preocupan por confeccionar un tratamiento personalizado y adecuado según las necesidades y las características del paciente o de los pacientes.