Centro Psicológico y Sexológico Zubieta Centro Psicológico y Sexológico Zubieta

Psicólogo, sexólogo,Psicología, Sexología, Terapia sexual. Valencia. Centro profesional especializado en terapia psicológica y sexológica en Valencia. Confeccionamos un tratamiento personalizado, según las necesidades de cada paciente, ofreciendo soluciones concretas para la salud sexual y psicológica.

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De menos a más…

Las terminaciones nerviosas son prácticamente las mismas para todos los seres humanos. Lo que va a variar es la historia individual de las zonas erógenas y nuestro deseo de echar mano de éstas. Es así que las zonas erógenas no sólo pueden variar entre hombres y mujeres, sino también entre los distintos individuos. Cada persona es un mundo.

Para determinar qué partes del cuerpo pueden ser fuentes de placer, hay que observar la propia experiencia. Ésta puede ir cambiando con el tiempo. De ahí que sea necesario mantenernos actualizados en cuanto a la misma.

Al realizar una exploración de las distintas áreas de nuestro cuerpo hallaremos que algunas partes parecen más capaces de producir excitación que otras. Recomendamos ir “de menos a más”. Iniciaremos nuestra exploración por las zonas erógenas que, en teoría, son relativamente menos sensibles. Terminaremos en las zonas que más excitación causan.

Es importante tomarse su tiempo e ir relajadamente.

La parte interior de los muslos cuenta con terminaciones nerviosas que la convierten en una zona muy sensible al tacto, las caricias, el roce de la lengua… Al acariciar esta región del cuerpo se activan importantes zonas erógenas ―especialmente el clítoris, en la mujer―.

En cuanto al clítoris, recuerda que no es muy recomendable morderlo, pero sí lamerlo y chuparlo delicadamente. Se trata de un área sumamente sensible. Un mordisquito podría llegar a causar dolor y no es lo que buscamos.

Aunque pueda sorprender, las rodillas también cuentan con terminaciones nerviosas que las convierten en otra zona erógena a considerar. Puede llamar la atención cuánta excitación somos capaces de producir estimulando la parte trasera de las rodillas. Puedes lograrlo acariciando esta zona, utilizando tu lengua cuidadosamente, o… si tienes abrazada a tu pareja por detrás, asegúrate de rozar el dorso de sus rodillas con tus rodillas, suavemente. Tan sólo asegúrate de aplicar la presión y el ritmo adecuados, de frotar suavemente y con calidez. Suele provocar mucha excitación.

Si se producen cosquillas es porque la persona que está siendo acariciada está ofreciendo una cierta resistencia y se encuentra tensa en algún grado. Una persona que está suficientemente relajada no suele sentir cosquillas.

A grandes rasgos, te alentamos a disfrutar a la vez que promueves una experiencia placentera.

Tu atención e interés serán los cimientos de lo que vendrá después.

¿Te gusta ir de menos a más?