Centro Psicológico y Sexológico Zubieta Centro Psicológico y Sexológico Zubieta

Psicólogo, sexólogo,Psicología, Sexología, Terapia sexual. Valencia. Centro profesional especializado en terapia psicológica y sexológica en Valencia. Confeccionamos un tratamiento personalizado, según las necesidades de cada paciente, ofreciendo soluciones concretas para la salud sexual y psicológica.

c/ Alcocéber 1, 9-B
46011 Valencia (Spain)
Tel. 96 371 2521

Síguenos en Facebook

Relaciones de amor y odio

Para muchas personas resulta importante sentirse especial para alguien, así como tener a alguien especial en su vida. El enamoramiento hace esto posible. Aunque el amor pueda surgir a primera vista, lo más común es que dicho proceso lleve un tiempo. A primera vista puede haber atracción, interés e incluso la intuición de que la otra persona es ese ser especial que se busca.

Sin embargo, de la atracción se lleva al enamoramiento y del enamoramiento puede alcanzarse el amor. Hay quien dice que del amor al odio hay tan sólo un paso.

En la fase del enamoramiento se tienden a exagerar las cualidades de la otra persona, a enamorarse de la proyección ideal que se hace de ella. Stendhal da a ese fenómeno el nombre de “cristalización”, que llega hasta el extremo de distorsionar la percepción de la persona amada. Aunque este fenómeno es bastante común, implica riesgos importantes. Entre ellos, destaca el hecho de que se puede situar a la otra persona en un plano superior del que luego dejamos que caiga desplomada. Si esto ocurre, el supuesto amor que existía ―enamoramiento― puede convertirse en rechazo, aversión e incluso odio.

El amor incondicional requiere una madurez utópica, pero un amor sincero, aunque se extinga, no tiene por qué transformarse en odio. Para que aparezca el odio, la persona, consciente o inconscientemente se recrea de forma sistemática en los aspectos negativos de la otra persona ―un proceso de proyección como el del enamoramiento, pero a la inversa―. De este modo la ex pareja es vista como un cúmulo de defectos y es situada en un plano ínfimo.

La persona amada se convierte en la persona odiada por cuestiones de “frustración-agresión”, aunado quizás a una baja tolerancia a la frustración. Se pone a alguien en un pedestal ―posiblemente de forma inmerecida― y luego se le crucifica. Puede que también inmerecidamente. Es decir, se va de un extremo al otro.

Pasado el período de cristalización se descubre que el enamorado no cuenta con todas las cualidades proyectadas. Esto puede causar mucha frustración. También, puede ocurrir que las expectativas no cumplidas lleven a una animadversión por la frustración que generan. De manera que lo que antes se aceptaba sin mayor esfuerzo ahora es denegado inflexiblemente… Lo que antes se deseaba, ahora se detesta. ¿Es ésta una razón suficiente para desdeñar y odiar lo que antes se amaba o se deseaba?

¿Crees que es posible odiar a alguien que has amado? ¿Sueles mantener relaciones amigables y respetuosas con tus ex? ¿O les sitúas en la lista de personas non gratas?